Lunes 22 de septiembre de 2014
Violencia impide que estudiantes retornen a escuela Fe y Esperanza de Soacha
Por más de una década, los habitantes de este barrio al sur de Bogotá soportan el paso de grupos armados ilegales. Si bien aún quedan rezagos del desplazamiento forzado, reclutamiento de menores y asesinatos selectivos, la institución educativa se niega a desaparecer.

Niño que pertenece a la escuela Fe y Esperanza
A escasos minutos de la salida sur de Bogotá, rodeada de una zona montañosa de extracción de arena, se encuentra la entrada a El Progreso, barrio de construcción ilegal que desde la década del noventa ha padecido el trasegar de diferentes actores armados. La mayoría de su población está compuesta por desplazados de otras regiones del país, quienes han tenido que convivir con dos de los principales males que originaron su llegada a la zona: la violencia y el abandono estatal.
Actualmente, podemos ver como Colombia ha sido un país vulnerado por las cuestiones de violencia. Todavía se cree que llevándose a cabo el proceso de paz estos aspectos reducirían, pero al parecer, muchas personas siguen viviendo en un mundo lejano a lo que es la tranquilidad.
Es triste leer como cientos de niños y jóvenes son afectados cada vez en su proceso de formación en cuanto a conocimiento y en lo personal, a causa de personas que solo quieren hacerle daño a la sociedad, sin pensar en la vida y el futuro del otro.
Todavía en nuestro país, se ven a diario casos de desplazamiento forzado, asesinatos, desapariciones, reclutamientos, amenazas, entre otras, por parte de los grupos armados ilegales, tal cual como lo informan en esta noticia.
En cuanto al análisis de contenido y forma de este informe, el periodista o la periodista, ubican muy bien al lector en el tiempo, manejan fechas en los que sucedieron los acontecimientos. Hay fluidez en la redacción. Por otra parte, hay una secuencia de lo que empezaron a vivir los habitantes de dicho barrio y como de un momento a otro pasaron a ser víctimas del conflicto armado en Colombia.
Además, recurren a fuentes directas. Se evidencia la ética del o la periodista, porque reserva la identidad de los testigos, cambiando sus nombres, a petición de ellos mismos. Por otra parte hay buen contenido, detalles, redacción.
Tomado de: verdad abierta.com